viernes, diciembre 03, 2004

El pabellón de las ilusiones muertas

Bien, este es el primer cuento que subo a esta página, y es el tercero que tengo, a ver que les parece:

Al final de la calle tristeza, se encuentra situado el pabellón de las ilusiones muertas, hay mucha gente porque perdierdon las ganas de vivir. Se juntan desde hace varios años y muchos ni siquiera quieren abandonar este sitio, ya que comparten la decadencia mutua y la falta de alicientes para continuar con su antigua vida, qué, tal vez era mejor que la que ahora tienen.
Todos los días llega alguien nuevo, pero no hay euforia por el recién agregado, solamente le saludan y le dicen un desmotivado "bienvenido", con el que ni siquiera se siente parte del grupo de personas que ahí se juntan para llorar la contínua extinción de su alma. Hay unos del exterior que creen que tienen lo que merecen, puede que sea así. Pero en realidad no saben lo que se siente estar allí, con un grupo de de extraños que ya no tienen ningún motivo para seguir riendo.
En la época de invierno no buscan abrigo ó un fuego que los cobije.Prefieren morir entre cierzos y copos de nieve color muerte, dejando su cuerpo en rotunda agonía, pero no, no se puede sufrir más que cuando perdieron sus bríos.
Ayer llegó una joven señora que dijo haber perdido a su único hijo, -Lo maté porque estaba enfermo...¡Y no quería verle sufrir confinado a esa cama!- gritó entre sollozos y Aves Marías, ni siquiera trataron de consolarla, ni de mostrarle un poco de apoyo y/o comprensión, sólo le pasaron una taza vieja con café y se alejaron; los ancianos se dedicaron a consumir cigarrillos de ansia y licor de melancolía.
Lo más triste que supe, fue de el niño que llegó la semana pasada; un huérfano de 8 años, sin una pierna que perdió en un accidente de tráfico. Nadie le puso atención alguna, simplemente se dispuso a llorar y, hasta la fecha, no ha parado.

Esta mañana, mis pasos me trajeron hasta aquí, me dediqué a dejarme llevar por ellos, desperté sin ánimo alguno, y aquí me quedaré, esperando morir en soledad en el rincón más alejado de el Pabellón de las ilusiones muertas, al final de la calle tristeza...