martes, octubre 25, 2005

Confusión.

Y ella dijo "Delante de tí no hay nada"
Obligándome a alzar la vista
Allá, donde las hojas dejan de flotar,
Fue ahí donde me dí cuenta
Que mis manos
Aún tienen llagas
Por vivir en el pasado.

E inhalé de su cuerpo
El aroma que desprendía
Y su sudor lo llevaba a mi boca
Para vitalizarme las venas
Porque mi sangre se había secado
En el último parpadeo.

Con el filtro del cigarro aún ardiendo
Levanté la mano y señalé
Lo húmedo de su vientre
"Pasa tus labios por el
Y respira nueva vida"
Y se acercó
Para dejarme sentir
La calidez de su cuerpo.

Sucedió entonces
Que se volvió un hálito de luz
Lanzando una risa blasfema
Mientras daba círculos en mi cabeza
Provocando el delirio exacto
De la fiebre mortecina.

Y no sé si fue peor su placebo
O el saber que me fingí enfermo
Sólo por hacerla venir,
Los demonios sodomizan mis pensamientos...
Gomorra se encuentra en otro lugar.

Soy su marioneta
Mi vida depende de las líneas
Y de la manera que ella maneja los títeres....
Otro hilo se ha reventado...

jueves, octubre 20, 2005

Buenas noches Don Adolfo.

Don Adolfo
No se desespere
Que la nación aún espera
La última orden
Que usted se disponga a dar.

Me imagino
Que ha de ser difícil
Decir que no tuvo la descendencia
De la raza que odia tanto,
De la raza que no considera humana,
De la raza que lo satanizó primero,
Dé la última orden...
Dé la última orden.

Don Adolfo,
Usted será juzgado por la historia
Sólo por querer beneficiar
A la tierra que no le vió nacer
Pero sí lo nombró como "Deine Füehrer"
Y qué en sus planes
Intentó hacerla renacer.

Recuerde que también fue amado.

No llore Don Adolfo,
Si perdió la batalla
No fue porque sus cálculos salieron fallos
Sino por la traición
De sus allegados.

Buenas noches Don Adolfo,
Eva aguarda
Para el final un tanto shakespereano,
Sólo que usted prefiere
La calidez de una bala
Y que sus restos medio carbonizados
Sean encontrados.

Buenas noches Don Adolfo
Dé la última orden
Y descanse en paz.

lunes, octubre 17, 2005

Insomnio

En el suave murmullo,
Que me hace despertar,
Cuando las estrellas brillan
En lo más alto del cielo,
Sólo oigo sonar
El eco que mi cabeza me pronuncia
-Tu nombre-

No dejo de ser atormentado
Por aquel recuerdo
Del último día que te ví,
Mientras qué,
Sentado en la orilla del patio
Se consumen mis días;
Exhalo otra bocanada.

Algo está fluyendo de mis ojos,
Algo cálido y sin sabor,
Quiere morir en mi garganta
El grito que estoy por lanzar,
Se avecina otra lágrima,
Mientras mi brazo sigue extendido...
Tentando la nada...

-El frío se hace presente-

No hay disturbios
La híbrida oscuridad recorre mi cuerpo,
Sangre añeja
Pasa por estas venas
Y el agua no calma mi sed.

Tantas cosas que pude haberte dicho
Llegaron a mi mente
Momentos después de que me fuí,
Y no sé qué piensas en estos momentos,
Tal vez estés dormida
O en mí no estarás pensando.

Soy un desorden,
Ideas que se pierden al final del humo
Son transportadas
Al rincón más profundo de tus sueños
Donde anhelo aparecer
Tan sólo una vez.

Y no sé si todo está opaco y lánguido
O que mis días estén lúgubres,
Lo único que sé
Es que la noche sobra hoy.

miércoles, octubre 12, 2005

Quiero llorar hoy por tí

Fuí presa de mis propios temores,
De sueños que creí cerca
Y de un suspiro que ahogaba
Cuando la luna,
Nueva, menguante, llena,
Se posaba sobre mi cabeza,
No sé qué infierno es el que me abrasa.

Y es que tal vez fue que te ví
Tan distante
O tan cercana como estrella
Y que de mis ganas de besarte
En el confín de mi mundo
O en el encierro de mi alma
Cuando respiraba de tu aire
Y vivía sincronizado
Por los latidos de tu corazón.

Y entre mis párpados
Que pesan como dos estelas de roca,
Se encaminaba al ocaso más puro
Y más agonizante de mis cuentos,
Los dedos me cortan
Las ganas de vivir.

Y aquí me tienes
Envuelto entre la sal de mis lágrimas
Y viviendo
Por la sangre de mis heridas
Que manan
Para darme cuenta
Que aún estoy en agonía.

No me sirve de nada
O no me sirvió
Anhelarte,
Con mis espasmos
Tan diurnos como lluvias
Que en tu rocío
se pierden
En el calor de tus labios.

martes, octubre 04, 2005

Como Romeo y Julieta

Y ella tan pálida y serena
Yacía desnuda sobre la cama
El sólo la observaba dormir
Sonriendo por ver
Cada lapso de su respiración.

La habitación,
Clara y oscura por los días de octubre,
Cuna y testigo de grandes pasiones,
Se achicaba para convertirse
En el paraíso de los dos,
Las heridas del alma ya no le importaban,
El veneno de su odio se consumaba en cada latido
O tal vez se redimía en cada suspiro,
Él no estaba para saberlo.

Y ella, desnuda aún,
Quiso levantar el vuelo hacia el medio día
Y escapar con su vida por la ventana
E irse con el
A probar distintos mundos pardos,
El sol se abría entre capullos de nubes
Y se cerraba eclipsando
En serenatas diurnas,
Su resplandor daba de lleno en los cristales.

Él la seguía mirando,
Sentía radiar su sonrisa
"¿Es el sol o yo o ella la que brilla?
Siento un batir de alas
Cerca de la boca del estómago"
Y se dedicó a mirar el tiempo
Con el constante ir y venir de su pecho.

Debilmente ella abrió los ojos,
Extendió sus brazos manchados de rojo
Y le dijo al hombre que la miraba
Con voz apenas audible
"Abre tus venas
Y recuéstate junto a mí"
El sonrió y después de un pequeño rato
Los dos se dirigían
Hacia el mundo
Que ella soñó esa mañana.