martes, noviembre 29, 2005

Soplo

Los árboles
Con las ramas extendidas y enredadas por el cielo
Simulan manos pidiendo caridad,
Pero son golpeadas
Por el paso burlesco del viento,
Se mueven sólo porque sí.

Todo se confunde
Por la cortina de humo
De los que fumamos en los pasillos
En este lugar
Que ha abrigado más de mil sonrisas.

Y no son mis pasos
Los que me dirigen
A encontrarme plagado de misterios
Porque la ambigüedad de mi mente
Sólo me produce sueño.

En los ecos de mi historia
Encontraré la leyenda de tu nombre
Que busca respuestas
Y no hace preguntas
Al fuego que rige al corazón.

Tal vez al compás de tu latido
Me vea en otra columna de miedo,
Quiero salir de la vista
De todos los que presumen sus conocimientos.

Y ya no hay nada que decir
Pese a que todos estamos en silencio,
Un café y una mirada
Tan triste y amarga como el café mismo,
Es lo que gira y se detiene
Frente a la mirada cansada de tantas noches.

En un mundo que no hay salida
Sólo quiero evaporarme
Y dejar detrás de los poros
La pestilencia de mis sueños
Que
Aunque no se han vivido,
Se mantienen al borde de la muerte,
Ven y sálvame con un soplido
Regando
Mis cenizas por el viento.

sábado, noviembre 26, 2005

Claros de luna.

Desaparezco y llegas,
Vuelvo a aparecer
Y tú te vas
Dejando una estela de olores.

En cada fragmento de sueños
Te materializas
Y vuelves a dejar esa estela
De tristeza y confusión
Que se impregna en mi piel
Quemando un minuto más.

¿Dónde ardes y te consumes?
Quizás en tus propias manos
¿A qué sitios vas cuando estás ausente?
Tal vez
Eso ni tú lo puedas responder.

Con la frente alzada
Y tu cuerpo en silencio
Te vas convirtiendo
En un suspiro lejano,
Tan lejano
Que te ves a lontananza,
Camina y recorre tus vestigios
Enredados entre breñas.

Ahógate en un susurro,
Exclama otro suspiro,
Suena las momedas en tus bolsillos
Y escapa
Con el último demonio que se te presente.

¿Dónde te bañas con luz?
No sé si sea en el mismo lugar donde la entierras,
¿Ves mi cara sumergida en la arena?
Sal de tu prisión de lodo
Y respírame
Como si yo fuera ahora los perfumes.

Ácido
Es sólo lo que dejas,
Y lo que yo dejo
Es mi piel entre tus senos.

viernes, noviembre 18, 2005

Extremos de cima y cisma.

I

Sin embargo
Aún me encuentro en la penumbra
Aguardando a que la lluvia amaine,
Todo pasa en silencio
Y tan lento
Que escucho como se tejen mis entrañas.

Hoy quisiera poder salir de mi prisión
Que está rodeada de horas y espinas,
La carne que ya está rasgada
Florece tranquila en el rosal,
Bienvenidos sean al valle de mis lamentos.

Avanzo cruzando la soledad de mis noches
Viendo como se marcan mis pasos en la arena,
No sabes qué ganas tengo
De correr y preguntarte
Si es que piensas en acordarte de mi.
Las cadenas me lo impiden.

II

Otra noche ha pasado,
Su oscuridad me da pie
A caer sobre mis rodillas
Y marcar sobre el suelo mis puños,
Mi llanto no ha salido
Porque son tantas las emociones
Que ignoro
Cuál debería soltar primero.

Y en la sequía que llueve sobre mi cuerpo
Se alcanza a distinguir
Un último brillo
Que convertido en sal y espuma por tu silencio
Sangra para envolverse en recuerdos.

Me la paso mirando
De cima a sima
Y en la cisma del alma con la piel
El sudor me sabe a láudano,
Hay un estigma marcado en mis espaldas,
Son las marcas de tu nombre.

III

Todavía estoy con la cruz a cuestas,
Tal vez porque aún te respiro,
Cicatrizar mi esencia
Es lo último que queda por hacer,
Pero tú a lo lejos dices
Que temes a que tu corazón se haga trizas
Y yo,
Con los ojos por fín ahogados en lágrimas
Te grito
Que en mi pecho
Ya no queda nada
Que se pueda romper.

lunes, noviembre 14, 2005

Decirte adiós ("And I can´t see nothing round here").

Decirte adiós
Y dejar tras el suspenso esas palabras
Es como perforar el alma
Con un chasquido de viento.

Y me niego a tu despedida
Porque me carcome la piel
Que se enreda detrás de tus pasos,
Los pasos que te alejan.

Decirte adiós
Sería como darle un arma al suicida,
No matemos lo poco que se mantiene
Brillando en la última chispa de esperanza.

Si me miro en el espejo
Podré ver mi cuerpo sin cabeza
Porque ésta cuelga
En el péndulo del tiempo
Que se mueve entre tus uñas.

No dejemos
Que esta historia se deje de contar
Los críticos esperan
Lo impreso de la carne
Y devorarlo hasta saciar
Sus prominentes estómagos.

Decirte adiós
Con el eco del misterio en la frente
Fue la última puerta
Que se abrió
Para verme sangrar.

"Round here, she´s always in my mind
Round here, hey man, got lots of time,
Round here, we never sent to bed early
And nobody makes us wait
Round here we stay up
Very, very
Very very late,
I can´t see nothing, nothing,
Round here
Will you catch me if I´m falling?
Will you catch me if I´m falling?
Will you catch me cause I´m falling down on you?
I said 'I´m under the gun, round here'
I´m innocent, I´m under the gun, round here
And I can´t see nothing...nothing...
Round Here"*


*Fragmento de la canción "Round here" de el grupo estadounidense Counting Crows

viernes, noviembre 11, 2005

Lo que me traga por dentro.

I

Si la noche en tus cabellos
Quiere volar a un mediodía
Sostente firme
Y viaja con ella
Que en tu alegría se siente
Lo que quieres vivir.

Y yo por más que me ría
Mantento la desesperanza a flote
Mirándote a los ojos
Y por vez primera no temí
A verme reflejado a tu mirada
O al sortilegio oculto
Que me dió tu palabra.

II

En la distancia te ví
Sonriendo por otras pláticas,
Sonriéndole a otra persona
Y no sentí más que celos,
Ni siquiera pude llorar,
Me fuí directo a casa
En esa tarde de jueves
Y me dispuse a dormir.

III

Y no encontré
Más que soledad en mis pasos
Y en el trayecto te fuí pensando,
Tú tan bella como siempre
Y yo que muero por tí.

IV

Y ya no sé ni qué pensar,
Todo me resulta monótono,
Noviembre empieza junto con el vacío
Que ahora siento,
Un sentir que a lo lejos
Lo puedo mantener escondido
De tus ojos
Y de los ojos de los demás.

V

Comienza la madrugada de lunes
Y yo tan seco que el agua me quema,
El llanto por dentro no se detiene,
Me muerdo los labios para no gritar tu nombre
A la oscuridad tapizada de estrellas.

VI

Sé que en estos momentos estás dormida
Y deseo que tus sueños sean tranquilos,
No como los míos qué,
Se rompen
En otro triste suspirar.

VII

No quiero ser
La última cena
De la desilusión

lunes, noviembre 07, 2005

De la vieja guardia.

Venga sangre y mi sudor
Diluídos en vino
Sosteniendo la copa
De la vieja guardia,
No quiero una corona de espinas.

Y seré recordado
Entre la gente
Que lleva siempre
Camisas de franela
Y botas de montaña,
Se grabará un nombre en la madera.

Envuelto en el plástico de los años
Permaneceré hasta que se seque mi historia,
Ocasos sin lluvia
Lluvia sin estrellas
Y estrellas que se alejan
Perdiéndose
En los extremos de los polos.

Mi lugar de hoy en adelante será
El estar parado
Entre el viento y ella,
Mis días son de aplomo
Mis noches de tranquilidad.

Dame brasas y cielo,
Venga mi sudor y mi sangre
Y tira el cáliz que poseen
Los de la vieja guardia,
Quizás hoy me toquen los clavos.

Y en mi sudario no se marcará
Los flagelos de mi rostro,
Silvio canta mientras todos avanzamos
Y ella no está presente
Para verme partir.

Despierto y soledad
Y mis manos se encuentran vacías,
Todo se detiene y sigue,
Los hombres con botas de montaña
Cargan hachas recargadas en sus camisas de franela
Y van entonando canciones
Que en su era fueron himnos.

Destruye mi alma con un beso en los labios
Porque yo soy el templo y el tiempo
De la vieja guardia.