lunes, enero 30, 2006

Reacción.

Porque ella sigue teniendo influencia sobre mí... pensé que había muerto el sentimiento.


Te volví a ver
Y esto significó que abrieras otro capítulo
En mi cotidiana vida,
Tal vez fueron tus labios
Los que me hicieron recordar
Cuántas noches te anhelé.

Y tú me viste
Cuando quedé petrificado,
Pero fengía,
Nunca había actuado tan bien como hoy.

No pude cerrar
Lo que manaba de mi pecho,
Una cicatriz falsa
Fue lo que quedó,
Ahora,
Renaces de los vestigios
Que te encerraban en recuerdos
Causando el fluir de mis venas.

Y entre los rescoldos
La brasa ha recobrado su fuerza
Para consumirme entre las caricias
Que nunca te dí.

Pasada ya la media noche
Me sentí llorar de nuevo,
Otra vez en silencio
Pensando en el futuro
Que nunca se dará.

Fue cuando tomé tu mano
Que se prendió el suspiro en mí
Provocándome el desaire
Y el suspense
En plena oscuridad.

Entonces partí
Dejándote,
Otra vez,
A la espalda de mis días
Mientras mi cuerpo se quemaba
Por este frío que aún me queda.

Te anhelaré otra noche,
Pero ten la seguridad
Que no es por costumbre,
Si tú me lo pidieras,
Dejaría un trozo de mi vida,
Lo que queda
La utilizaría
Sólo para verte sonreír.

jueves, enero 26, 2006

Toneladas de vacío.

Vístete ahora de un sueño iracundo
Sin ver más allá de tí,
Pronuncia mi nombre
Ahora que estás sola
Y verás que hay más de mil maneras
De verme llegar.

En lo que tu cuerpo espera
Me sentirás en tu memoria,
Yo, como arte rupestre,
Tú, brillando,
Apagándote
Y volviendo a resplandecer
En un suplicio silencioso
Cuando el mundo entero miente.

Y me verás caer...
En tu vida
Y de tu vida
Cuando el sol salga
Después de que despiertes.

lunes, enero 16, 2006

En tus labios de agua.

En algún lugar de tu cuerpo,
-De cuya humedad no quiero acordarme-
Dejé el alma
-Y la vida entera-
Cuando los latidos aumentaban
Y la luz desvanecía.

Fue en el resplandor de tus ojos
Y en la calidez de tus labios
Donde me veía suspendido
-Y conciente-
Que me mantenía al borde de un suicidio,
Intoxicado por la brevedad de tu aliento.

Noches de vacío y duda
Anidadas en la palidez de mis manos,
Y en mis manos,
El vivo recuerdo de un beso
Y una caricia desbordante
Frente a la mirada curiosa
-E inquisidora-
De nuestros propios rostros en el espejo.

Respirar, entonces,
No era tan monótono.

Y ahora camino con el cuerpo al alba,
-Sonriendo y llorando-
Perdido en los silencios
Que la misma luna me regala
Dejando en claro qué
Me veré envuelto
En el claroscuro de mis sueños
Sin tener a quién recurrir.

Esperaré otra noche,
-Y en esta no hay retorno-
Porque la lluvia en diciembre
Borró mis huellas de esta tierra,
Así que...
Doy media vuelta y me alejo,
Despacio,
Y extrañando
Cada parte de tu cuerpo
De cuya humedad
No me quise acordar.

miércoles, enero 11, 2006

Arrancarte de este sueño y volverte realidad.

En el prado te encontré
Revestida de recuerdos,
Cerca del lago
Donde se retiran los hombres
Para convertirse
En una luz lejana,
Tan lejana,
Que una estrella es más fácil de atrapar.

Solté el timón
Que te adhería a mis velas,
Sueños invernales
Que mueren
Convirtiéndose
En una estela de hojas secas,
Por el camino hacia la puerta
Que esconde
Siglos y siglos de historias que contar.

Si pudiera tomar
Tu imagen de fontanas,
Le diría a Goya que te pintara
Tal como le hizo a la maja,
Sólo que el diván donde reposarías,
Desnuda, vestida, ¡Da igual!,
Serían mis brazos,
Dispuestos a convertirse en tus alas.

Y en el camino de regreso a la realidad,
Te vestí de blanco
Para que mis ojos te miraran
En el reflejo del lago
Donde el agua se mece
A voluntad del aire.

Tomaré tu aliento para esculpir
Cada detalle
Que tu cuerpo muestra y esconde,
Despunta en forma de alba
Para que entres por mis poros
Tomando esta vida,
Que es tanto mía como tuya,
Sumergiéndote
En la humedad y calidez de mis labios
Mientras el sol muere por otro día.

En el prado te encontré
Pero tú
Ya estabas
Fuera de mis manos
Echando raíces.

sábado, enero 07, 2006

Este canto.

Sentir...
¿Para qué sentir si todo se viene abajo?
¿Para qué creer si todo se detiene frente a tí?
No hay duda de que cada vez
Estamos más podridos, más aferrados
Y a medio ciclo de nuestra existencia.

Renacer...
Sólo tus manos pueden lograr que renazca,
Juego siempre entre la cordura y el exilio,
La oscuridad reina en mi alma
Y las ganas de correr,
Abrazarte y robarte un beso dominan a la oscuridad,
Pero todo es tan confuso... tan claro...
Que en este mismo vestigio que queda de mi llanto
Quiere volverse, nuevamente,
El río que se desborde
A través del causal de los lamentos, y fluír,
Sentir el aire pasar por la humedad dejada
Por las estela de éstas lágrimas
Que erosionan mi piel,
Volviéndome un ser
Cada vez más doliente,
Mis manos se niegan a sangrar ahora.

No quiero pasar de largo
Este largo recorrido por el túnel de mi vida,
Tú eres mi sueño,
Mi sueño dulce y etéreo
Que se escapa de mis manos,
De mi vista
Y que sigue su curso
Más allá de donde te puedo acariciar.

Y tengo que conformarme
Con vivir mis días
Queriéndola y odiándome
Por no poder decirle lo que siento
O por no poder arrancarla
De este corazón
Que se ha vuelto vulnerable
Al veneno que yo mismo le doy a beber.

"Los brazos abiertos con el mar como suelo"...
Son mís días tan fugaces
Como una canción;
Este canto
No durará para siempre....

viernes, enero 06, 2006

Anda luz en Lucía.

¡Anda Lucía!
Baila al son de guitarra,
Flamenco y castañuelas,
Mueve tu falda hacia mi rostro
Como lo hacías ayer.

Y estrella tu rostro sobre mi aliento,
Dos, tres pasos mas
Mientras el maquillaje luce
Apuntando hacia el sol
Que nos opaca en Sevilla.

Lucía, ándate en tu luz de andenes
Que Granada nos espera
Con sus murallas abiertas
Dominando
Tus reinos en Castilla.

Ven Lucía,
Aranjuez está sonando
En las torres de Generalife,
Un rey olvidado de su cama
Le recuerda a su gente
Que los moros pueden atacar.

Hay gente pidiendo pan
Mientras avanzamos en Marruecos,
Un suspiro y una lágrima te esperan
Al final de mis ojos
Y en las comisuras de mis labios.

Sigue sonriendo,
Sigue bailando,
Todos aplauden
¡Mira esa falda al viento!,
El viento de esa falda
Tiene tintes de Madrid,
Ven,
Dame un beso
Mientras yo toco guitarra.

Lucía anda
En su luz andariega
de lúcidos andares
Y de andaluces pueblos
Muriendo entre mis manos.