lunes, marzo 27, 2006

Al reverso de tus hojas.

I (Aleteo de medio día)

Los párpados abiertos
Por la media luz que transmites,
Un adiós que me propongo
Cuando te veo siempre
Tan perfectamente imperfecta,
Rómpeme en pedazos
Y quédate con uno.

Al aleteo del medio día
Me envuelvo en un cambio de curso,
Te veo en cada detalle
Cuando mis manos sangran
Al momento de escribirte
Y describirte.

Mi refugio sigue siendo pequeño,
Aunque fuera grande
Sería insuficiente para cubrirte
En un murmullo de plantas,
"Nosotros" siempre será un sueño.

No hay fuerza en mis latidos.

II (Mi nombre arde)

Por más que quiera avanzar
Me veré sumido por los mismos pasos,
Y, quizá,
Me hundo más en la desesperanza,
Anclado en el mismo lugar.

Noche y día apago veladoras
Con un soplo que se extiende
Más allá de mis campos,
Ya no suena el campanario
Al repetir
Mi nombre encendido.

Un tren avanza...
No espera por mi.

III (Puñados de tinta)

La media luna es
La luna que me espera
Detrás del arroyo,
Me espera y brilla
Tiñéndome de blanco.

Y aún más allá de la realidad
Doy vuelta a otra hoja con tu nombre
Esperando escribir
Todo lo que reprimo al mirarte.

Ya nunca podré ser el mismo
Porque al reverso de tus hojas
Vuelvo a llamarte
Con un puñado de tinta
Y lágrimas secas en la cara.

lunes, marzo 20, 2006

Ahora que duermes.

Esperaré a que duermas
Para alejar mis pasos
Y salir para siempre de tu vida,
Las lágrimas no se detienen,
Pero aún así
No cambiaré mi postura.

La noche yace discreta
Sobre el fin de nuestro mundo,
Es mejor abrir una herida
Que cicatrizar
Todas las que nos podemos hacer.

Y en mi avance
Por la frialdad de la sala
Secaré mi llanto
Para sentir
Cómo fluye otra vez,
Ésto
Es morir un poco.

Lo peor de todo
Es que tengo
Recorriéndote mis venas,
En cada suspiro que lamento
Se me escapan los anhelos.

¿Dónde estarás mañana?
Ojalá sigas en tus sueños
Para alejarte después,
Dejando vacía ésta casa.

¿Dónde estaré mañana?
En cada rincón de tus recuerdos
Sintiendo
Cómo despunta el alma,
Y llamando a la lluvia.

Sobre mi ritual
Grabaré tu rostro en el fuego
Donde me disuelvo,
Sumiso,
Por el espectro de tu voz.

II

Ahora que ya estás dormida
Besar tus labios
Es la más dolorosa manera
De decirte adiós.

jueves, marzo 09, 2006

Tu sabor.

I

¿Sabes?
Hoy me sabes distante,
Lo noto porque te tengo cerca
Y me quema tu frialdad.

Seguir sonriendo
Se convierte en ironía.

No he podido resurgir
De la mar que me sumerge,
Pasa el tiempo
Y yo sigo
Tan carente de emoción.

Me está llenando
Un espectro de agonías,
El pecho se inflama
Para soltar tu nombre
En un suspiro.

Y despertar
Me da lo mismo esta tarde
Porque mis venas están deshechas
Por el llanto
De mi propio corazón.

II

¿Qué hay detrás de la lluvia?
Una carestía total de sueños,
En tus ojos solo noto
Indiferencia.

III

¿Sabes?
Tu sabor sigue siendo de amargura,
Pero aún así lo trago
Porque te tengo tan impregnada en mi piel
Que quiero morir por tu veneno.

jueves, marzo 02, 2006

Pulcro.

¿Qué pasaría si después de limpiar mis botas
Descubro que el agua nunca se fue?
Tal vez la secaría
Con pétalos de aire.

En el mundo todos somos navegantes
Gobernados por un Altazor,
Las estrellas se prenden en mi camisa,
La hacen opaca, después se alejan,
Dejando entre mis vísceras
Pólvora y tela chamuscada.

Los remos se hunden
Y en mi barca de los años,
Me sumerjo en la nieve
Con olor a primavera rancia,
A cacto pétreo
Y a sal disuelta en espinas.

Las alas de los dioses
Son tan claras
Como la piel de serpiente,
Un martillo arrasa
Con toda mi suciedad.

Y los campos,
Salpicados por botellas,
Arden sin consumirse,
La costumbre
Los arrastra frente a sí.

Sí,
He limpiado mis botas,
Con una manta de franela
Y en el charol ví mi reflejo...
Y quise lamer el sol.