domingo, septiembre 24, 2006

Cuando ella es fría.

Hoy que no puedo más
Acaricio mi cara con manos heridas,
Heridas por voluntad,
No hay viento que vaya en mi dirección
Ni un rostro puro que mire mis sueños,
¿Acaso estoy destinado
A invocarle solo y sólo en este silencio?
¿Qué palabra suya cambiará
El curso de este viento?

Se avecina en mí
El latido que amenaza con destruírme,
Y es en el lapso de espera
Cuando el corazón
Decide seguir latiendo
Entre lastímeras llagas
Que no han cumplido
Su promesa de cerrarse,
Es inútil contar sangre y lágrimas
Porque las lágrimas sangran
Dentro de su propio llanto.

Una lluvia decadente
Recorre mi rostro
En señal de duelo,
¿Soy acaso el indicado
Para gritar su nombre?

He descubierto mi debilidad,
Y el saberlo
No me hace más fuerte,
Sigo igual que cuando empecé,
Un vacío absoluto quiebra el hueco
Que la alegría llenaba en las noches,
Porque cuando ella es fría
Estrellas llueven ácidas
Y las nubes se evaporan,
Unos labios heridos
Suplican por sus recuerdos sanos,
Y yo,
Perdido en el ocaso,
Me levanto y sueño
Con los días
Que ella ha estado junto a mí.

Ella es fría
Y ocasiona el derrumbe de mi cuerpo.

miércoles, septiembre 20, 2006

Hades

ego sum diavolus dominus

¿Por qué volviste a la vida?
¿Por qué purificas el aire?
La palidez te iba mejor,
Un cuerpo rígido
Que etéreo se volvía
En la traslucidez de la luna.

El viento pútrido,
Infecto,
Se disfrutaba,
Se sentía,
Lo extraño,
Extraño rozar las llagas,
Las pústulas consumidas por el polvo,
Los lamentos huecos,
Sin sentido,
Y aún se podían señalar las estrellas
Con un dedo descarnado.

En la tierra removida,
En el agua pantanosa,
Un latido envuelto
Entre cápsulas de viento helado,
La sangre no tendía a correr,
La sangre se anidaba,
La sangre...
¡La sangre era tuya y yo la poseía!

Quiero volver a tu silencio,
A esos ecos
Que carentes de sonido
Eran escuchados por nosotros
Los que ya no podemos reír.

Recuéstate,
Dí que no quieres tu vida,
Que en la exhalación del último gemido
Te verás dispuesta a volver a mí
Y gobernar conmigo
El reino de los muertos.

martes, septiembre 05, 2006

El viento en contra.

Emerger del punto
Que se quiebra a la luz del alba,
Surgir de las penumbras,
Romper en vuelos
Gritando la esperanza muerta
Con el filo de la cara al aire,
Es evocar al humo
Su regreso a la fogata.

Al extender las alas,
Con el viento en contra,
Me encuentro en un golpe solar
Porque el frío
Me ha arrebatado el eco.

Luz de luces,
Cegadora,
Segadora,
Ensordéceme otra noche
En tus gritos destellantes,
El lustre que te invoca
Se refleja de mis ojos,
Estoy silente,
No hay alguien a quien recurrir.

Al rozar del cuerpo,
La piel renace en llamas
Que brotan de la misma carne,
El fuego luce cansado,
El fuego se niega a morir.

Aquí sólo está el camino a la locura.

Pero emerjo
En la quebrante luz del día
Anhelante de nuevos suspiros,
Nueva vida,
Romper el punto de encuentro
Que las penumbras tienen,
Pero es difícil seguir la ruta
Porque ha muerto la esperanza.