domingo, enero 28, 2007

Este Duelo.

He de caminar
Hasta donde el silencio se detenga,
Comience,
Y vuelva a detenerse,
Avistado entre bahías
Y néctares de fuego,
Los prismas del olvido
Se fulgen en un nuevo sudor.

La mirada ausente,
El camino nebuloso
Y donde termina el agua
Es donde la noche se convierte
En el hálito desprendido
De una luna que agoniza.

Mi rostro no oculta
La sensación del recuerdo,
Por más efímero que sea,
Lucidez derrocada
Y el sendero se construye
En los ecos de una voz sin memoria...
Hay vestigios de tu sonido.

Mi pecho se contrae suspirándote,
Se revienta y arde,
Decir tu nombre
Es más difícil que negarlo.

Sin embargo
La cara que hoy dista de tus manos
Se esfuerza un poco
En no brotar los líquidos
Que diluirían el mar de lo eterno,
Porque en mis voces,
En mi cuerpo,
Mantengo tu nombre húmedo y triste.

Hoy que tengo la boca seca de tus labios
Me pregunto si mis pasos
Sonarán cuando me marche,
Y me pregunto también
Si el duelo este
Es porque sigue vivo el sentimiento
O si es
Porque murió una parte de mí.

martes, enero 16, 2007

Rostro Humedecido.

Un murmullo falso,
Los ecos ya no rebotan
Porque aún desconozco tu voz.

Sin embargo
Entre sueños delirantes
Tu tacto me roza
En agónica presencia
Y se pierde
Momentos antes de despertar.

La humedad alcanza mi cara,
Llovizna larga y eterna
Donde el corazón se detiene y anda
Sin importarle mis latidos.

Busco encontrarme en tus ojos
Pero la imagen se mantiene estática
Sin caricias que odrecer
Sin mis destellos propios
Con la única presencia
De tu cabello en la noche
Perdiéndose
A dos palmos de mi boca.

Pero
Respiro lentamente
Para sufrir el silencio,
Llorarlo,
Tratando de en ti refugiarme
Y no te encuentro.

¿Volveré a refugiarme en lo alto?
Sólo sus manos
Tienen por el cuello al destino...
Apriétalo
Y hazme revivir,
Cuantas veces quieras,
Pero siempre a tu lado.