domingo, octubre 14, 2007

Mundo en Torbellinos.

Salud, Henderson.


Por la noche en sus murmullos
Por la marea tras su sal,
En la arena se oscurece
El brillo que la luna aniquila
Al mandarlo
Hasta el más oscuro rincón...
Aunque no llegue.

La matutina murió,
Murió otra vez,
Aún no sé si fue suicidio,
Aún no sé
Si la oscuridad
Le ciñó el cuello,
De todos modos
Siempre hay
Quénes venguen a sus semejantes.

Tomo otra hora para sonreír
Y la fumo en un gesto mártir
Donde la rigidez se vuelve etérea,
Eterna,
Una masa muerta
De cambiantes expresiones.

Todavía no aprendo a volver mis pasos
O a entender la kabbalah
Pero en las albas que no suenan
Me extravío entre torbellinos líquidos
Y amargas lágrimas
Que se niegan a salir.
En la noche por sus murmullos
Tras la marea por su sal,
Se oscurece en la arena
El brillo muerto de la luna
Sin que llegue
Hasta un oscuro rincón.

...Es hora de cerrar las manos