lunes, noviembre 07, 2005

De la vieja guardia.

Venga sangre y mi sudor
Diluídos en vino
Sosteniendo la copa
De la vieja guardia,
No quiero una corona de espinas.

Y seré recordado
Entre la gente
Que lleva siempre
Camisas de franela
Y botas de montaña,
Se grabará un nombre en la madera.

Envuelto en el plástico de los años
Permaneceré hasta que se seque mi historia,
Ocasos sin lluvia
Lluvia sin estrellas
Y estrellas que se alejan
Perdiéndose
En los extremos de los polos.

Mi lugar de hoy en adelante será
El estar parado
Entre el viento y ella,
Mis días son de aplomo
Mis noches de tranquilidad.

Dame brasas y cielo,
Venga mi sudor y mi sangre
Y tira el cáliz que poseen
Los de la vieja guardia,
Quizás hoy me toquen los clavos.

Y en mi sudario no se marcará
Los flagelos de mi rostro,
Silvio canta mientras todos avanzamos
Y ella no está presente
Para verme partir.

Despierto y soledad
Y mis manos se encuentran vacías,
Todo se detiene y sigue,
Los hombres con botas de montaña
Cargan hachas recargadas en sus camisas de franela
Y van entonando canciones
Que en su era fueron himnos.

Destruye mi alma con un beso en los labios
Porque yo soy el templo y el tiempo
De la vieja guardia.