martes, julio 12, 2005

Lujuria pueril

Se diría que vienes de tiempos en alas de canción,
Y que miradas de caballos flotan
A donde galopan otros jinetes
Que avanzando en busca de su identidad
Se pierden en las horas,
Transportadas por marea
En el sacrificio de un poder
Que se dijo ser Dios.

Y no sé quizá me toque besar la hiedra
O me mortifique por el menguar de la luna,
Los ojos ardiendo en silencio
Por las lágrimas que, provocadas por el humo blanco
No dan más de sí...
Y se cierran los párpados.

Creo que tengo una salda:
La vida misma en un futuro o el tal vez,
Y no manejo nada a la inversa
No vaya a ser que en sueño de una noche
Se sacudan las alas y me dedique a volar
Sólo para tratar de olvidarme de mi gente.

Y sé que tengo la dicha
De abrir mis ideas
Y encontrarte adherida ahí,
Tal vez sea falsa tu sonrisa,
Pero la veo a mí dirigida
Como una flecha hacia el sol.

Sal de ahí flor de carne femenina
Y muéstrame tu olor corporal,
Que todo queda bordado
Por los pétalos de tu cuerpo
Que envuelto en sudor
Quiero abrazarlo a media noche en la plaza.

Deja tu beso en mis labios
Y cierra con tu boca heridas de siempre,
No bebas mi sangre aún,
Mejor desnúdate
Que pronto va a oscurecer.